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Una herencia que no tiene precio.
La Lectio Divina es una práctica espiritual mediante la cual invitamos a Cristo a que nos hable cuando leemos su Santa Palabra en oración.
Al seguir las pisadas de los creyentes de la antigüedad.
Podemos recorrer las hermosas complejidades de la Santa Biblia con valentía y curiosidad.
Antes de continuar.
Tómate un momento y prepara tu corazón, tu mente y tu cuerpo para esta experiencia sagrada.
Inhala profundamente e identifica cualquier pensamiento o sentimiento que te impida rendirte ahora mismo a la voluntad del Espíritu Santo.
Exhala lentamente y suelta tus cargas y ansiedades delante del Señor.
Jesús.
Eres bienvenido a este lugar.
Háblame tu siervo.
Escucha.
Hoy recorreremos los cuatro pasos de la Lectio Divina leer, meditar, rezar y contemplar mientras leemos en oración un pasaje de la Epístola de San Pedro a los creyentes que vivían en el exilio.
Primera de Pedro, capítulo uno, versículos del tres al nueve.
Que toda la alabanza sea para Dios el Padre de nuestro Señor Jesucristo.
Es por su gran misericordia que hemos nacido de nuevo.
Porque Dios levantó a Jesucristo de los muertos.
Ahora vivimos con gran expectación y tenemos una herencia que no tiene precio.
Una herencia que está reservada en el cielo para ustedes, pura y sin mancha, que no puede cambiar ni deteriorarse por la fe que tienen.
Dios los protege con su poder hasta que reciban esta salvación, la cual está lista para ser revelada en el día final a fin de que todos la vean.
Así que alégrense de verdad.
Les espera una alegría inmensa, aunque tienen que soportar muchas pruebas.
Por un tiempo breve.
Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica.
Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro.
Aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro, entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra En el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo.
Ustedes aman a Jesucristo, a pesar de que nunca lo han visto, aunque ahora no lo ven.
Confían en Él y se gozan con una alegría gloriosa e indescriptible.
La recompensa por confiar en Él será la salvación de sus almas.
Los primeros oyentes de San Pedro sabían con seguridad qué significaba vivir como peregrinos.
La persecución los había arrojado de sus hogares y los había llevado a tierras donde vivían como extranjeros.
Los amigos y familiares los habían abandonado y los sitios que alguna vez habían considerado seguros y conocidos se habían vuelto hostiles y extraños escribiendo desde Roma.
San Pedro les presenta a estos creyentes un paradójico mensaje de ánimo.
Los desafía a aceptar la marginalidad que se habían visto obligados a llamar su hogar y a hacerlo con verdadera alegría y gran expectación, considerándola como el sitio donde Dios se encontraría con ellos y refinería.
Su fe.
Tómate un tiempo para reflexionar sobre la metáfora que San Pedro usa en este pasaje.
El apóstol compara la fe con el oro que debe ser refinado en el fuego para llegar a ser puro.
¿Te sientes identificado en tu propio viaje de fe con esta metáfora o te cuesta aceptar la idea de que Dios utiliza las pruebas para formarte Dios?
Te ofrezco todo lo que soy, tanto lo presentable como lo oculto refina me en el fuego de tu amor, para que hoy pueda ser más como Jesús.
¿Al volver a leer este pasaje, escucha qué palabra o frase te está resaltando el Espíritu Santo hoy?
Primera de Pedro, capítulo uno, versículos del tres al nueve.
Que toda la alabanza sea para Dios el Padre de nuestro Señor Jesucristo.
Es por su gran misericordia que hemos nacido de nuevo.
Porque Dios levantó a Jesucristo de los muertos.
Ahora vivimos con gran expectación y tenemos una herencia que no tiene precio.
Una herencia que está reservada en el cielo para ustedes, pura y sin mancha, que no puede cambiar ni deteriorarse por la fe que tienen.
Dios los protege con su poder hasta que reciban esta salvación, la cual está lista para ser revelada en el día final a fin de que todos la vean.
Así que alégrense de verdad.
Les espera una alegría inmensa.
Aunque tienen que soportar muchas pruebas por un tiempo breve.
Estas pruebas demostrarán que su fe es auténtica.
Está siendo probada de la misma manera que el fuego prueba y purifica el oro.
Aunque la fe de ustedes es mucho más preciosa que el mismo oro, entonces su fe, al permanecer firme en tantas pruebas, les traerá mucha alabanza, gloria y honra En el día que Jesucristo sea revelado a todo el mundo.
Ustedes aman a Jesucristo, a pesar de que nunca lo han visto, aunque ahora no lo ven.
Confían en Él y se gozan con una alegría gloriosa e indescriptible.
La recompensa por confiar en Él será la salvación de sus almas.
¿Qué pensamiento o imagen te llamó la atención mientras escuchabas este pasaje?
Habla con Dios ahora sobre eso.
El llamado de San Pedro a alegrarnos no significa un rechazo de la realidad y su invitación a anhelar la esperanza del cielo.
No significa que debemos minimizar las circunstancias actuales.
Cuando dice Les espera una alegría inmensa.
Aunque tienen que soportar muchas pruebas por tiempo breve, está marcando una clara diferencia entre lo temporal y lo eterno, a fin de mostrar que la realidad de nuestra salvación no tiene que ver sólo con el futuro.
La esperanza que tenemos en Cristo transformará nuestras experiencias actuales.
Sólo si lo permitimos.
Tómate un tiempo para hablar con Dios acerca de la esperanza que tienes.
¿Es una esperanza teórica para un futuro distante?
¿O es una expectación activa de que Dios aparezca y transforme tu vida diaria?
De alguna manera.
Este pasaje retrata dos horizontes uno cuya luz se va desvaneciendo y otro que representa un amanecer eterno.
Como seguidores de Jesús, nuestro gozo se encuentra arraigado en ese segundo horizonte eterno y se propaga Cada momento de esta vida temporal.
Aunque nuestra herencia, que no tiene precio, se prolonga más allá de las eras, no tenemos que esperar por el Jubileo que trae consigo el mismo Dios que te dará la bienvenida a tu hogar celestial.
Se ha hecho presente en este preciso paso de tu peregrinación.
Toma unos momentos para venir delante de Dios con agradecimiento tanto por la belleza del presente como por la belleza perfecta y eterna de lo que vendrá.
Ahora, después de haber leído, reflexionado y respondido a la Escritura, tómate un tiempo para simplemente descansar en Jesús que está presente a través de la Palabra viva de Dios.
No tienes que decir ni hacer nada.
Sólo disfruta de estar sentado bajo la amorosa mirada del Señor.
Ahora que vuelves a tu peregrinación con Cristo, podrás encontrar un punto de apoyo firme en las palabras de Juan Crisóstomo, el santo patrón de los predicadores, cuyos mensajes lo llevaron al exilio.
¿Cuál es nuestra condición en este mundo?
Somos como viajeros que se apresuran a llegar a su tierra natal.
Pero si pasamos nuestra vida en un país extranjero, debemos soportar las dificultades, tal como ocurre con aquellos que habitan en un sitio que no les es propio.
Gloria sea al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como lo fue al principio.
Lo es ahora y lo será por siempre.
Amén.