Los Museos Vaticanos están llenos de algunas de las obras de arte más increíbles del mundo. Las pinturas, las esculturas, la arquitectura… cada obra refleja la pasión y la creatividad del artista, a la vez que apunta al creador definitivo, Dios.
La Escritura nos enseña que, tal como ocurre con esas obras maestras, cada uno de nosotros es una obra de arte única, creada intencionalmente por Dios. Él te creó para mostrar su bondad y su gloria a tu manera, única y distintiva.
A Dios le duele ver que el pecado ha distorsionado su hermosa creación. Por eso tomó medidas extremas para rescatarnos. Cuando pones tu confianza en Jesús, tu antiguo yo pecador muere y eres transformado en algo nuevo: una brillante obra de arte que resplandece con fuerza en el mundo.
Mira este clip de la serie The Chosen, donde María Magdalena le cuenta a Nicodemo acerca de la transformación que ella experimentó cuando se encontró con Jesús.
«Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!». 2 Corintios 5:17