El Panteón (que en griego significa «todos los dioses») fue, en la antigüedad, un templo pagano. Debido a su arquitectura, este edificio es visitado por más de seis millones de personas al año. Es uno de los edificios mejores preservados de toda la Antigua Roma, debido, en gran parte, a que ha sido utilizado continuamente a lo largo de su historia.
Desde el año 609 d. C., el Panteón es hogar de una iglesia católica. El hecho de que un templo que se erigía majestuosamente dedicado al panteísmo se haya convertido en un símbolo del reino soberano de Cristo desde hace ya mil cuatrocientos años nos recuerda que Dios siempre obra en la historia de acuerdo con sus propósitos y, en definitiva, para el bien de aquellos que lo siguen, aunque tal vez no sea en el tiempo que uno esperaría.
Mientras estás aquí, busca estas dos características destacadas:
El oculus: es una abertura central con vista al cielo. El oculus es la única fuente de luz natural del Panteón. Mientras observas esta luz, imagina la presencia del Espíritu Santo que ilumina el espacio, como recordatorio de la guía de Dios y de su presencia en el mundo.
La cúpula: después de casi dos mil años de haber sido construida, la cúpula artesonada del Panteón sigue siendo la cúpula de hormigón no armado más grande del mundo. Observa la arquitectura del Panteón, con sus proporciones perfectas y su diseño armonioso, y reflexiona sobre el orden divino y la grandeza de la creación de Dios.