La Palabra de Dios es viva y poderosa, como una semilla que puede crecer hasta convertirse en algo maravilloso si cae en el sitio correcto. Si dejas que la Palabra penetre y se arraigue en tu corazón, no te asombres cuando comiences a ver que ocurren cambios reales dentro de ti.
San Pablo es un ejemplo perfecto de este tipo de transformación. Pasó de ser alguien que, con toda su energía, perseguía cristianos ,a convertirse en uno de los mensajeros más influyentes del evangelio. Su historia nos muestra cómo Dios puede dar vuelta totalmente nuestra vida.,
La Basílica de San Pablo Extramuros celebra este viaje increíble. Mediante San Pablo, Dios extendió el mensaje del evangelio por todas partes, y ese impacto continúa dando fruto al día de hoy.
«Las semillas que cayeron en la buena tierra representan a los que de verdad oyen y entienden la palabra de Dios, ¡y producen una cosecha treinta, sesenta y hasta cien veces más numerosa de lo que se había sembrado!». Mateo 13:23