La Basílica de San Pedro

Antes de convertirse en San Pedro, él era simplemente Simón, un pescador como tantos otros de Galilea. El viaje de Simón hasta convertirse en Pedro, la roca, no tuvo nada de fácil.

Dejó todo por seguir a Jesús, aunque, a menudo, le costaba entender del todo al Maestro. Declaró con valentía que Jesús era el Mesías, pero no pudo aceptar a un Mesías que iba a sufrir y a morir. Fue testigo de la transfiguración en gloria de Jesús, pero, cuando las cosas se pusieron difíciles, San Pedro negó siquiera conocerlo.

A lo largo de todos los altibajos de San Pedro, Jesús nunca dejó de amarlo. Eso es lo que hace un Buen Pastor: guía a sus ovejas (que tienden a extraviarse) hacia sitios seguros y las llama por su verdadero nombre, aun cuando ellas olviden quiénes son en realidad.

MIRA

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«Yo soy la puerta; los que entren a través de mí serán salvos. Entrarán y saldrán libremente y encontrarán buenos pastos». Juan 10:9

MEDITA

Piensa en tu propio viaje. ¿Has experimentado momentos en que te hayas sentido perdido o inseguro en cuanto a tu camino? ¿Cómo te sientes al saber que Jesús te llama por tu verdadero nombre, incluso en medio de tus luchas?

REZA

Habla con Dios acerca de tus altibajos. Pídele que te recuerde tu verdadera identidad y que te guíe hacia los buenos pastos que Él tiene para ti.