La pared del altar de la Capilla Sixtina está totalmente cubierta por El Juicio Final, la obra maestra de Miguel Ángel, que representa la segunda venida de Cristo.
Frente al fresco y sobre el altar hay un crucifijo, del cual cuelga el cuerpo muerto y consumido de Cristo. Es un recordatorio intenso del sufrimiento que Él soportó por nuestros pecados.
Sin embargo, justo encima del crucifijo, Cristo brilla en la gloria de su resurrección, un recordatorio poderoso del hecho de que la vida vence a la muerte. Aunque, a veces, la muerte pueda parecer la realidad definitiva, nuestra esperanza en Cristo radica en que la vida eterna está a la vuelta de la esquina, mientras que la muerte es simplemente una enemiga temporal que pronto será derrotada.
«Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto. Todo el que vive en mí y cree en mí jamás morirá. ¿Lo crees, Marta?». Juan 11:25-26